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20/01/2006

A solas con mi pluma, la lluvia el viento

Mas allá de mi ventana la lluvía golpeaba mi ventana. Avivada por el frio viento del norte que arreciaba con colerica fiereza. Dejando por un lado mis hojas y mis lineas me aproximé hasta la ventana mas vercana del salón. Hice a un lado la pesada cortina y contemplé el exterior. Lo primero en que mi mirada se fijó fué en la potente lluvia que barría impasible las calles de mi ciudad, que junto con el gélido viento parecían marcar el compas de un baile que las hojas y papeles seguían con gran entusiasmo y sincronía. Alcé mi mirada entonces al cielo y conseguí escrutar un escaso hueco entre nubes por el cual logré distinguir un reducido número de estrellas. Un subito trueno me sacó de mis momentos de estupor y ausencia que a poco me hace soltar la pluma que en mi mano llevaba.

Decidí entonces regresas a mi escritorio. Debía ser casi la media noche y desde la hora de la cena me había sentado con firme proposito de escribir, o al menos esbozar, alguna nueva idea para el libro que hacía tanto tiempo deseaba escribir. Pero las musas no me acompañaba esa noche y mis escasas ideas se devanecían con la facilidad de un pestañeo.Volví a ponerme en posición comoda y ante la falta de imaginación decidí intentar utilizar como arranque de la historia algo de mi entorno. Comencé a recorrer la habitación palmo a palmo esperando que la visión de algun adorno u objeto hiciera saltar esa chispa en mi cabeza que empujará mi pluma en esas primeras lineas que tanto cuesta escribir. Empecé por el sofá y las lamparas que lo escoltan, las alfombras que abrigan el suelo que piso, pasando después a los cuadros que adornan la habitación. Uno de ellos llamó mi atención por unos segundos. La imagen retrataba un puente de la ciudad de Brujas, en la costa de Belgica. Ciudad que ,como tantas otras antes y depués, tras de ser una gran potencia económica durante largos años finalmente fué relegada y superada por otras. El cuadro te transportaba a una noche oscura en la que las farolas de las calles eran tu unica guia para moverte entre sus calles. Se veían las gotas de lluvia, que al igual que en mi ciudad esta noche, arreciaban sobre las calles pedregosas y vacías. Ahí encontré mi inspiración, la lluvia. La lluvia y el viento.

Ahi tenía mi palabra mágica. Unté mi pluma y mis dedos comenzaron con la primera linea. Las palabras llegaban antes a mis dedos que incluso a mi cerebro. Pero eso me daba igual, la idea ya había germinado, la historia comenzaba y en breve la cantidad de hojas en blanco sobre mi escritorio comenzaría a disminuir.

Comentarios

Suertudo yo aun necesitoq ue mi papa em diga mi apellido :( estos escritores que no hacen investigación historica, que estres .

Peor me gusta, que lo sepas

besotes

Anotado por: sel | 20/01/2006

Potito, a ver la continuación ;->>
Por cierto, cuida la ortografía, es la mejor lucha contra la dislexia, ¿Te está contagiando Sel?;-}}}}}}
M@k

Anotado por: M@k | 20/01/2006

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